Melasma: Causas y Tratamientos Dermatológicos
El melasma es una hipermelanosis adquirida que se manifiesta como manchas oscuras irregulares en la cara, especialmente en mejillas, frente, labio superior y mentón. Afecta predominantemente a mujeres en edad fértil y está fuertemente influenciado por factores hormonales y la exposición solar. Aunque no es peligroso, el impacto estético y psicológico del melasma puede ser muy significativo. En esta guía te explicamos las causas, los tipos y los tratamientos con respaldo científico. Consulta también nuestro artículo sobre manchas en la cara para conocer otros tipos de hiperpigmentación.
"El melasma es uno de los diagnósticos que más frustración genera en consulta, porque es crónico y recidivante. Yo siempre explico que no vamos a hacerlo desaparecer para siempre, pero sí lo vamos a aclarar mucho y mantener a raya. La protección solar es el 70% del tratamiento: sin ella, cualquier crema despigmentante es como echar agua al mar."
Causas del melasma
El melasma se produce por una hiperactividad de los melanocitos, las células que producen melanina. Los principales factores implicados son:
- Radiación UV y luz visible: es el principal desencadenante. Los rayos UV activan los melanocitos y estimulan la producción de melanina. La luz azul de pantallas también puede contribuir.
- Hormonas: el embarazo (cloasma gravídico), los anticonceptivos orales y la terapia hormonal sustitutiva pueden desencadenar o agravar el melasma debido al aumento de estrógenos y progesterona.
- Predisposición genética: hasta el 50% de las pacientes tienen antecedentes familiares de melasma. Los fototipos III-V (pieles morenas y latinas) son los más afectados.
- Inflamación crónica: la dermatitis de contacto, los peelings agresivos o los láseres mal indicados pueden provocar hiperpigmentación postinflamatoria que se suma al melasma.
Tratamientos con evidencia científica
- Protección solar estricta: FPS 50+ de amplio espectro (UVB + UVA + luz visible), con pigmentos físicos como óxido de hierro y dióxido de titanio. Reaplicar cada 2-3 horas. Imprescindible incluso en interiores.
- Hidroquinona 2-4%: es el despigmentante de referencia. Inhibe la tirosinasa, la enzima clave en la síntesis de melanina. Debe usarse en ciclos de 3-4 meses para evitar ocronosis (oscurecimiento paradójico).
- Ácido tranexámico: oral (250-500 mg/día) o tópico. Reduce la liberación de mediadores inflamatorios que estimulan los melanocitos. Muy eficaz en melasma dérmico y mixto.
- Retinoides tópicos: el retinol y la tretinoína aceleran la renovación celular y ayudan a eliminar la melanina acumulada en los queratinocitos.
- Peelings químicos: ácido glicólico, ácido salicílico o ácido tricloroacético a bajas concentraciones, realizados por un dermatólogo. Eliminan las capas superficiales pigmentadas.
- Láser Q-Switched o luz pulsada intensa (IPL): fragmentan la melanina sin dañar la piel circundante. Reservados para casos resistentes. Riesgo de rebote si no se acompañan de despigmentantes y fotoprotección.
Preguntas Frecuentes
¿El melasma se puede eliminar para siempre?
No de forma definitiva. El melasma es crónico y puede reactivarse con la exposición solar o cambios hormonales. El objetivo del tratamiento es aclarar las manchas existentes y mantener la piel estable a largo plazo con fotoprotección rigurosa.
¿Qué crema es buena para el melasma?
Las más eficaces contienen hidroquinona, ácido kójico, ácido azelaico o niacinamida. Las fórmulas magistrales que combinan varios activos despigmentantes son las más potentes, pero siempre bajo prescripción médica.
¿Qué diferencia hay entre melasma y otras manchas?
El melasma es simétrico, marrón y difuso, y afecta a la cara. Otras manchas en la cara pueden ser léntigos solares (bien delimitados, redondeados), pecas (genéticas, pequeñas) o hiperpigmentación postinflamatoria (tras acné o lesiones). Cada tipo tiene un tratamiento diferente.
Aviso médico
El melasma debe ser diagnosticado por un dermatólogo para descartar otras afecciones pigmentarias. La hidroquinona y otros despigmentantes requieren prescripción y seguimiento médico. No te automediques.